CARLOS
GUIDO Y SPANO
POETA,
PROSISTA Y POLÍTICO
Por
Elena Luz González Bazán especial para Arte
y Cultura
21
de abril del 2018
Poeta
argentino nacido en Buenos Aires, el 19 de enero de 1827,
muere en la ciudad capital el 25 de julio de 1918.
Su
padre era militar, participa en las guerras de la independencia
y según sus biógrafos tiene algunas salidas
públicas no muy ciertas, como el caso que se dice
afirmó que fue su progenitor quien tuvo la idea de
cruzar los Andes.
Se
opuso a la guerra contra el Paraguay y le valdrá
el arresto ordenada por Bartolomé Mitre.
Dirigió el Archivo General de la Nación y
participó del Consejo Nacional de Educación,
como subsecretario del departamento de Relaciones Exteriores,
la Secretaría del Departamento Nacional de Agricultura
Además, colaboró en la fundación de
la Sociedad Protectora de Animales. Estos cargos en medio
de destierros y salidas de nuestro país, mientras,
afuera, se dedicaba a la tarea poética.
En
el barrio de Palermo, COMUNA 14, hay una
biblioteca pública que se encuentra en la Red de
30 bibliotecas públicas que lleva su nombre y está
ubicada en Güemes 4601.
LA
OBRA LITERARIA
Está
compendiada en dos tomos:
"Hojas al viento", que recoge
obras desde el año 1854 hasta 1871, y "Ecos
lejanos".
Entre los poemas recomendados están "Hojas
al viento" y "Trova". En su
labor como prosista, abordó la crítica literaria
y social, en su libro "Ráfagas".
Su
crítico Carlos Dámaso Martínez, afirma
que "permaneció fiel a un romanticismo
inicial, aunque tardío, de rasgos elegantes, atenuados
y sobrios". Escribió sobre el
amor y la naturaleza, entre otros temas, combinando la reflexión,
el humor y los afectos.
En
1854, publicó algunos escritos en la Revista
"El Paraná". En 1871, surgió
"Hojas al viento", recopilación
de sus obras escritas desde 1854.
En 1879, publicó su obra en prosa "Ráfagas",
de crítica literaria con referencias autobiográficas.
Otros poemas destacados fueron: "Myrta
en el baño", "En los guindos", "At
home" y "A mi hija María del Pilar".
En
1895, se conoció otra gran creación poética:
"Ecos lejanos".
HOJAS AL VIENTO
¡Allá
van! son hojas sueltas
De un árbol escaso en fruto;
Humildísimo tributo
Que da al mundo un corazón.
Allá
van, secas, revueltas
En confuso torbellino,
Sin aroma, sin destino,
A merced del aquilón.
Esas
hojas los ensueños
De la vida simbolizan,
Cuando puros divinizan,
La ventura o el afán;
Son
emblemas de risueños
Devaneos que en su aurora
La ilusión virgen colora,
¡Y que nunca ¡ay! volverán!
¡Hojas
mustias y sombrías!
ya las ramas que adornaron,
Tristemente se doblaron;
El pampero sopló allí.
Las
agrestes armonías
Que otro tiempo al aire dieron,
De la tarde se perdieron
En la bruma carmesí.
Allá
van, sí, desprendidas
Por las ráfagas de otoño.
Sin que dejen ni un retoño
En su tránsito fugaz;
¡Pobres
hojas esparcidas,
Por el viento arrebatadas,
de las vegas encantadas
A que dieron sombra y paz!
MUSGO
Torné
a ver la vieja ermita,
se halla todo en su lugar:
la lámpara moribunda,
la flor mustia en el altar.
Doquier
quedan las señales
de la dulce, antigua fe:
allí está la Dolorosa,
allí el Cristo que adoré.
¡Cuántas
veces, siendo niño,
el santuario a media luz,
me llevó mi tierna madre
a besar juntos la cruz!
¡Tiempos
idos! Pero aún guardo
su memoria, y la impresión
de recuerdos inocentes
me penetra el corazón.
Hoy
después de largo viaje,
tras de recia tempestad,
en el sagrado recinto
calma busco y soledad...
¿Quién
me llama? ¡Oh voz sentida
que hace el pecho conmover
con rumores de plegaria,
con ternuras de mujer!
«Ven,
me dice, al infortunio
da un himno. Lo pide así
la caridad, luz del cielo...»
El laúd a pulsar fui.
¡Ay,
el rítmico instrumento
para siempre enmudeció!
Al querer forzar las cuerdas
en mis manos se rompió.
Pues
haré de blancas rosas,
pensara, el don fraternal.
Cayó la helada en mi huerto,
agostado hallé el rosal.
De
un melancólico sauce
colgué entonces el laúd;
y volví a la vieja ermita
y lloré mi juventud.
NENIA
Canción
Fúnebre
En
idioma guaraní,
una joven paraguaya
tiernas endechas ensaya
cantando en el arpa así,
en idioma guaraní:
¡Llora,
llora urutaú
en las ramas del yatay,
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú
¡llora, llora urutaú!
¡En
el dulce Lambaré
feliz era en mi cabaña;
vino la guerra y su saña
no ha dejado nada en pie
en el dulce Lambaré!
¡Padre,
madre, hermanos! ¡Ay!
Todo en el mundo he perdido;
en mi corazón partido
sólo amargas penas hay
¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!
De
un verde ubirapitá
mi novio que combatió
como un héroe en el Timbó,
al pie sepultado está
¡de un verde ubirapitá!
Rasgado
el blanco tipoy
tengo en señal de mi duelo,
y en aquel sagrado suelo
de rodillas siempre estoy,
rasgado en blando tipoy.
Lo
mataron los cambá
no pudiéndolo rendir;
él fue el último en salir
de Curuzú y Humaitá
¡Lo mataron los cambá!
¡Por
qué, cielos, no morí
cuando me estrechó triunfante
entre sus brazos mi amante
después de Curupaití!
¡Por qué, cielos, no morí!...
¡Llora,
llora, urutaú
en las ramas del yatay;
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú-
¡Llora, llora, urutaú!
FUENTES:
poemas, fuentes varias y propias.
Caracteres:
8121